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Ser una empresa líder en producción y comercialización de productos para el sector de la construcción y agroindustria que satisfaga las necesidades del cliente. Partiendo de solidos principios, manteniendo productos de alta calidad y eficiencia en nuestros procesos, ademas de contribuir con la protección del medio ambiente.
CIF «CONDOR» SRL, se proyecta como una organización líder e innovadora a nivel nacional e internacional en la producción y la comercialización de productos para el sector de la construcción y agroindustria. Nuestra meta es alcanzar satisfacción a nuestros clientes, con el compromiso de mejorar continuamente nuestros procesos productivos. Asegurar la confianza y la calidad de vida de nuestro personal, ademas de mantener los indices de crecimiento de la empresa.
Valores
Política de calidad
De un sueño alteño a una marca nacional: la historia de Edwin Quisbert Alarcón y el nacimiento de CONDOR
Nacido el 8 de diciembre de 1977 en el barrio Villa Dolores de la ciudad de El Alto, Edwin Quisbert Alarcón creció en un entorno humilde pero lleno de valores. Hijo de Jaime Quisbert Nina y Patrocinia Alarcón Candia, y el menor de cinco hermanos, pasó su infancia en la zona Oro Negro, un barrio en proceso de consolidación donde las carencias de servicios básicos, transporte y vías eran parte del día a día. Sin embargo, esas dificultades no detuvieron su espíritu. Al contrario, fortalecieron su carácter y lo dotaron del temple que hoy distingue a los emprendedores alteños: resiliencia, esfuerzo y compromiso con el progreso.
Desde los 12 años, Edwin combinó el estudio con el trabajo. Aprendió el valor del esfuerzo ayudando a su padre en su taller de carpintería y desempeñándose en diversos oficios: fue heladero, zapatero, ayudante de minibús y lavador de flotas en la terminal paceña. Aquellas experiencias tempranas, lejos de ser obstáculos, se convirtieron en su escuela de vida, enseñándole que cada esfuerzo construye una oportunidad.

Cursó sus estudios en el Colegio Puerto de Rosario y posteriormente en el Colegio Nacional San Simón de Ayacucho. Tras cumplir el servicio militar en la Fuerza Aérea Boliviana, decidió estudiar contabilidad en el Instituto Ávila, motivado por el deseo de apoyar a su padre en la gestión del taller familiar. Su desempeño lo llevó al INCOS La Paz, donde se formó como contador general, y más adelante, a la Universidad La Salle de El Alto, donde obtuvo su licenciatura en auditoría financiera.
Durante su etapa universitaria, su visión emprendedora comenzó a tomar forma. Un proyecto académico sobre plásticos reforzados con fibra de vidrio despertó su interés por este material innovador, poco aprovechado en Bolivia. Presentó cinco ideas de emprendimiento: fabricación de calaminas plásticas, hidromasajes, politubos, reciclaje de residuos plásticos y un criadero de gallinas. Con el tiempo, logró materializar casi todos esos proyectos, consolidando una base industrial sólida.
El inicio de su empresa fue modesto pero lleno de convicción. Con apenas un compañero, Moisés Barrera, Edwin comenzó la fabricación artesanal de calaminas plásticas reforzadas con fibra de vidrio, mezclando materiales manualmente en una mesa de vidrio. Pese a las limitaciones, su visión era clara: demostrar que la industria boliviana podía ser innovadora y competitiva.
Al identificar la saturación del mercado local, apostó estratégicamente por exportar al Perú, donde sus productos tuvieron gran aceptación. Este éxito inicial le permitió acceder a créditos, ampliar la producción y contratar más personal. En poco tiempo, CONDOR se posicionó con fuerza en el mercado nacional, llegando a tener presencia en La Paz, Oruro, Cochabamba, Santa Cruz y posteriormente en el sur de Perú, alcanzando cerca del 30% del mercado en su rubro.
Con el crecimiento llegaron nuevas oportunidades. Edwin impulsó la diversificación hacia hidromasajes, bañeras, tanques de agua, politubos y sanitarios portátiles, convirtiendo a CONDOR en un referente nacional en productos de fibra de vidrio. Además, estableció alianzas internacionales que permitieron fortalecer la calidad de producción y abrir una sucursal en Hong Kong, con el objetivo de expandir la exportación de productos bolivianos al mundo.
Su visión de futuro no se detiene. Hoy, bajo su liderazgo, CONDOR explora nuevas líneas tecnológicas, como la fabricación de vehículos eléctricos 100% bolivianos, una apuesta que refleja su compromiso con la innovación y la sostenibilidad.
De haber comenzado con un solo trabajador, la empresa ahora cuenta con más de 120 empleados directos y más de 1.000 indirectos, aportando significativamente al desarrollo económico y al empleo en El Alto y Bolivia.
A pesar de los desafíos del entorno nacional —como la escasez de combustibles, la carga impositiva y la falta de políticas de apoyo a los emprendedores—, Edwin mantiene una visión optimista. Considera que Bolivia tiene el potencial de convertirse en una potencia productiva si se apoya verdaderamente a quienes generan industria y trabajo.
Fuera del ámbito empresarial, se describe como un hombre familiar, apasionado por el fútbol y profundamente orgulloso de su ciudad. Es hincha de El Alto Fútbol Club y valora la fuerza y el espíritu emprendedor del pueblo alteño.
Hoy, el nombre CONDOR representa garantía, esfuerzo y progreso, símbolos del sueño de un niño alteño que, con trabajo y perseverancia, transformó una idea en una empresa reconocida nacional e internacionalmente.
Con el crecimiento sostenido de CONDOR, surgió la oportunidad de expandir el horizonte empresarial mediante la creación de dos empresas hermanas, fortaleciendo la diversificación y consolidando la presencia del grupo en distintos sectores.
La primera, Constructora ALQUIZMAR, nació con el objetivo de ofrecer soluciones integrales en construcción, combinando la experiencia adquirida en la fabricación de productos de fibra de vidrio con técnicas modernas de edificación. Su enfoque se centra en proyectos de obra civil, estructuras metálicas y soluciones residenciales e industriales, aportando al desarrollo urbano y al progreso de las comunidades donde opera.
La segunda, JASAM, se dedica al reciclaje de materiales plásticos y gestión de residuos industriales, cerrando un ciclo de producción más sostenible y eficiente. Esta empresa complementa la cadena productiva del grupo, al transformar desechos en materias primas útiles, fomentando la economía circular y minimizando el impacto ambiental de las operaciones.
Gracias a la integración de estas empresas hermanas, el grupo empresarial no solo ha logrado ampliar su oferta de servicios y productos, sino también fortalecer su compromiso con la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo económico de Bolivia. Esta estrategia ha permitido a CONDOR y sus empresas asociadas mantenerse a la vanguardia, consolidando una marca reconocida y respetada tanto a nivel nacional como internacional.

